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En las últimas fechas, el presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendió por completo a los mercados al amenazar por Twitter con aumentar los aranceles sobre las importaciones chinas. Esto provocó fuertes caídas en las bolsas el pasado lunes, así como una considerable ampliación de las primas de riesgo de los bonos corporativos.

Esto último no tiene por qué ser una mala noticia para los inversores. La historia demuestra que los bonos corporativos pueden recuperarse a menudo mucho más rápido que otras clases de activos y, por lo tanto, son ideales en una estrategia anticíclica. “Esta característica queda reflejada en los bonos corporativos denominados en euros. En los últimos 15 años, han sufrido pérdidas tan sólo una vez durante dos años consecutivos”, señala Per Wehrmann, Head of European High Yield en DWS.

Andrea Iannelli, director de inversiones de Fidelity International, piensa que hay que tener en cuenta muchos factores en la actualidad como la combinación de crecimiento modesto, bajas presiones inflacionarias y la cautela de los bancos centrales, por lo que “el escenario sigue favoreciendo los activos de riesgo, manteniendo las curvas de rendimiento estables”, con diferenciales de crédito más estrechos durante el mes.

Mirando el panorama macro amplio, se puede observar una mejora en el consumo y en el mercado laboral. El consumidor estadounidense, en particular, parece feliz de gastar. Sobre la base de las últimas encuestas, el sentimiento empresarial también se está recuperando.

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Con todo y con ello, más allá de estas mejoras, el comercio mundial y los pedidos industriales permanecen en la crisis, con el paso de una política fiscal y monetaria más favorable en China que aún no se ha materializado, destaca Ianelli.

¿ESTABILIZACIÓN EN EUROPA?

Pese a que las preocupaciones sobre el crecimiento europeo continúan, impulsadas por una combinación de desafíos externos (China y el Reino Unido) y nacionales, estos parecen en gran medida en las tasas básicas.

Las últimas publicaciones de datos proporcionaron cierto alivio a los inversores, con encuestas estabilizadoras, una inflación mayor a la esperada y la expectativa de una política fiscal más favorable en el segundo semestre.

De ahí que en Fidelity consideren que todavía no estemos “completamente fuera de peligro”, y el próximo PMI Compuesto será “importante para evaluar si la mejora en la macro china en el primer trimestre se ha filtrado a la economía europea”. Por ahora, hay pocos indicios de que este sea el caso.

Los rendimientos de Bund coquetearon una vez más con niveles negativos y ahora han cambiado prácticamente su sesgo. En estos niveles, los expertos piensan que no debería producirse ninguna subida significativa en los tipos europeos y de ahí a la infraponderación generalizada por parte del consenso de mercado.

La deuda periférica europea sigue teniendo un buen respaldo en medio de la fuerte demanda de ingresos. Aún con ello, existe una dispersión a nivel de país, con Italia con un desempeño más débil al entrar en lo que probablemente será “un período volátil en el frente político”, apuntan desde la gestora norteamericana.

Los bonos españoles, por otro lado, se mantienen ilesos tras las últimas elecciones, que mostraron una vez más una fragmentación política. Pero más allá de esto, los expertos apuntan que es probable que las dinámicas de crecimiento sean los principales impulsores de los diferenciales periféricos en el futuro, y en esta métrica, los desafíos para las PTP italianas continúan, mientras que la deuda portuguesa y española se encuentran en una posición más favorable.

LOS FUNDAMENTALES COMO REFERENCIA

La pregunta es, “¿por qué los bonos corporativos aumentan su riesgo?” El factor más importante será que un bono – siempre que el emisor no incumpla – se liquide en un momento específico en el futuro. Como consecuencia, a medida que se aproxima a la madurez, se produce el efecto “pull-to-par”.

Esto significa que el precio se aproxima al valor nominal. “A diferencia de un valor líquido, el precio de un título de deuda no puede diferir de su valor nominal durante un período de tiempo ilimitado”, según explica Wehrmann.

Asimismo, frecuentemente la recuperación del mercado de bonos high-yield estadounidense se desborda, lo que hace que las inversiones anticíclicas en sus equivalentes denominados en euros valgan la pena.

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La razón por la recuperación tan rápida de los bonos estadounidenses es que, añade Wehrmann, “existe una base mucho más amplia de inversores especializados en esta clase de activos”. Además, al otro lado del Atlántico, “hay un mayor número de seguidores del Value que se centran en cualquier clase de inversión que actualmente tenga un precio atractivo y que también están dispuestos a redistribuir el capital en esa dirección”.

LA DEBILIDAD ECONÓMICA COMO CATALIZADOR

En último lugar, la caída de los precios tiende a ir de la mano de un empeoramiento de los datos económicos y de los balances de las empresas. Esto hace que las compañías se centren casi automáticamente en los intereses de los acreedores, concentrándose en la reducción de la deuda y defendiendo la calidad del crédito.

Al mismo tiempo, en una crisis, los bancos centrales saltan a la ayuda de la economía reduciendo los tipos de interés. Este apoyo de la política monetaria de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo, “aumenta el atractivo de los activos con riesgo, aunque con un ligero retraso temporal”, concreta el experto de DWS.

En algún instante, los inversores se ven obligados a contrarrestar los rendimientos más bajos que ofrecen los bonos soberanos de alta calidad. “Esto beneficia al mercado de bonos corporativos en su totalidad, ya que, en el pasado, los títulos de deuda de alto rendimiento han mostrado un crecimiento superior a la media”, según Wehrmann.