Bolsonaro

El equipo que gestiona los temas de energía del gobierno de Jair Bolsonaro quiere seguir adelante con la venta de los preciados depósitos de crudo brasileño. Una subasta que podría dar acceso a las grandes petroleras a un volumen de oro negro superior a todas las reservas probadas de México.

Según el plan, se aceptarían ofertas hacia mediados de 2019 para recaudar los miles de millones de dólares necesarios para reducir el creciente déficit presupuestario del país sudamericano, según Luciano de Castro, asesor del presidente electo. La Administración actual estima que la venta podría recaudar hasta 100.000 millones de reales (algo más de 23.700 millones de euros).

“La subasta aportará recursos valiosos a Brasil y al Gobierno, y ayudará con el déficit fiscal”, apuntó Castro desde Iowa, donde enseñaba economía hasta la semana pasada.

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El plan confirma que Bolsonaro venderá activos energéticos para recaudar efectivo mientras designa a miembros de su equipo. Una diferencia significativa respecto a su postura anterior a favor del control estatal antes de presentar su candidatura. Bolsonaro prometía dar la bienvenida a productores extranjeros en su campaña, aunque su cercanía a los líderes militares nacionalistas planteaba incertidumbre respecto a esas promesas.

BOLSONARO CAMBIA LA POLÍTICA SOBRE EL CRUDO

Se espera que el Senado vote esta semana un proyecto de ley para autorizar la venta, que había quedado paralizado en el Congreso debido a la proximidad de las elecciones presidenciales en Brasil.

A diferencia de otras subastas de petróleo brasileñas que ofrecen derechos de exploración a áreas de alto riesgo sin garantía de reservas comerciales, esta venta sería para un área donde la estatal Petróleo Brasileiro ya ha hecho grandes descubrimientos. La llamada área de transferencia de derechos forma parte de las reservas gigantescas de Brasil en el Océano Atlántico.

El Gobierno transfirió 5.000 millones de barriles de esos depósitos a Petrobras en 2010, pero el regulador de petróleo del país descubrió más tarde que tiene más crudo de lo que se había estimado inicialmente. El excedente que se ofrecería a las grandes petroleras podría ascender a 15.000 millones de barriles. Si dichos volúmenes se pueden recuperar comercialmente, supondrían aproximadamente el doble de las reservas probadas de México o Noruega.

El proyecto de ley que autoriza la venta, también tiene como objetivo eliminar la obligación de que Petrobras desarrolle en la regiones con pozos ella misma. Esto forma parte del legado del Partido de los Trabajadores de izquierda que gobernó Brasil durante 13 años hasta el 2016. El partido, que terminó segundo en las elecciones, considera el petróleo una industria estratégica en la que el control extranjero debe limitarse.

Por Sabrina Valle para Bloomberg

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