Bolsas y Mercados Españoles (BME) quedará suspendida de cotización al cierre de este lunes 14 de septiembre, medida que precederá a su exclusión definitiva de Bolsa tras catorce años desde su debut bursátil.

El grupo suizo Six obtuvo el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para la suspensión de cotización de las acciones de BME, con el fin de poder ejecutar y liquidar de forma correcta la venta forzosa de la participación que aún no controla, que asciende al 4,38%, después de que finalizara el plazo para que los accionistas se acogieran a su derecho de compra forzosa y no se alcanzara el 100%.

Six actualmente tiene en sus manos el 95,62% de BME, por lo que aún le faltan 3,66 millones de acciones que ostentan accionistas que no aceptaron la oferta pública de adquisición (OPA) de acciones y que no ejercieron su derecho de compra forzosa para alcanzar el control absoluto. Su intención ahora es tomar el 100% con esta herramienta.

En el folleto que recogía todos los detalles de la operación, la compañía suiza fue más allá de la Ley del Mercado de Valores y asumió el compromiso de no excluir de negociación las acciones de BME aunque la oferta alcanzase el 90%.

La regulación establece que si el oferente posee más del 90% de las acciones de la compañía adquirida puede obligar al resto de accionistas a vender sus títulos (‘squeeze-out’), de la misma manera que ellos pueden exigir a Six que se los compre (‘sell-out’) por el mismo importe de la OPA, todo ello en un plazo de tres meses.

Así, Six aseguró que solo lo haría si el porcentaje de acciones correspondiente a los accionistas no significativos (cuya participación es inferior al 3%) representase menos del 5% del capital social de BME, condición que finalmente se dio y que ha derivado en este proceso.

La opción alternativa que contemplaba, en el caso de que el capital flotante (‘free float’) después de la liquidación de la oferta fuera inferior al 15%, era la de analizar la viabilidad de aumentar dicho capital flotante en los dos años siguientes a la liquidación de la oferta. Esta disposición estaba sujeta a que las condiciones de mercado lo permitieran y a que económicamente fuera viable.

Tras varios años de rumores acerca de una posible compra de BME por parte de otro compañía, Six supo imponerse y, casi un año después desde que lanzó la OPA y superados los obstáculos regulatorios por tratarse de una sociedad relevante para los mercados españoles, ha logrado hacerse con el gestor nacional y la ‘Bolsa española finalmente saldrá de Bolsa’ para quedar en manos de los suizos.

BME, el ‘holding’ que agrupa a las bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, se estrenó el 14 de julio de 2006 como empresa cotizada en el propio parqué que controla. Su precio de salida fue de 31 euros, lo que suponía una valoración de 2.592 millones de euros. Catorce años después ha sido vendida por 32,98 euros por título, una vez descontados los dividendos, lo que supone una valoración de unos 2.800 millones de euros.

A pesar de que el precio de la OPA no se ha alejado mucho de la valoración que tenía la compañía en sus inicios, los inversores se han visto favorecidos por el reparto de beneficios, con un pay-out situado por encima del 90% desde 2012. Entre 2006 y 2011 se situó en el rango del 76% al 86%.

Otro de los compromisos asumidos por el grupo suizo es mantener en España “indefinidamente” la sede de BME, el lugar de dirección efectiva y la capacidad operativa sustancial, por lo menos por un periodo de diez años salvo que se produzcan cambios en las condiciones de negocio o económicas que, en opinión razonable de Six y en consulta con la CNMV, aconsejasen lo contrario.

La idea es que mantenga cierto grado de independencia y que su modelo operativo no sufra cambios durante tres años, periodo en el que estudiará cómo optimizar la configuración del grupo. También se mantendrán los puestos de trabajo de los empleados del grupo BME y sus condiciones sin cambios significativos durante los 12 meses siguientes a la liquidación de la oferta. Después, hará una revisión para evitar duplicidades y maximizar la eficiencia operacional.

Esta promesa, en cambio, no ha dejado tranquila a la plantilla de BME. La representación de los trabajadores ha reconocido su preocupación ante los “insuficientes” compromisos laborales manifestados por Six en el folleto, debido a que “doce meses” no suponen “ninguna garantía” de protección del empleo y condiciones laborales acordadas en convenio colectivo.