BlaBlaCar

Las trabas del lobby autobusero y o las zancadillas de rivales como Amovens no han podido con Blablacar en España, que alcanza los cinco millones de usuarios en un marco en el que la legislación quiere poner coto a la economía colaborativa. Con varias sentencias a favor y totalmente despreocupada de la lucha de precios entre autobuses, Jaime Rodríguez de Santiago-Concha, general manager de Blablacar para España, Portugal y Alemania asegura a MERCA2 que no subirá los costes de gestión a sus usuarios.

En España han alcanzado los cinco millones de usuario, ¿con cuántos esperáis cerrar 2018?

Está siendo un año de crecimiento muy similar a los que hemos tenido últimamente. Esperamos tener un crecimiento de doble dígito este año.

¿Qué es Blablalines y cuándo la veremos aquí en España?

Es un piloto que lanzamos en Francia para permitir el viaje compartido de corta duración, por ejemplo,de casa al trabajo y vuelta. Está en pruebas en Francia donde ha crecido muy rápido al coincidir con una huelga en el transporte francés. España es uno de los candidatos si todo va bien en un futuro próximo, pero no tenemos fechas a día de hoy.

Es como ir de Leganés a Madrid a trabajar…

Efectivamente. Dese las afueras de una gran ciudad al interior. De hecho, lo hacemos normalmente colaborando con la administración porque uno de los grandes problemas de las grandes ciudades –Madrid y Barcelona– es la congestión de tráfico. Intentamos ayudar para que la gente comparta coche en las ciudades.

¿Colaboráis con la administración de otra forma?

Con la administración, en distintos niveles, hemos tenido reuniones a lo largo de estos años. Con un ánimo más pedagógico para explicar que es Blablacar y los problemas que hemos vivido. No hemos encontrado ningún punto de colaboración. Seguimos hablando para ver si podemos desarrollar algunos proyectos como poner puntos de encuentro en algunas ciudades, pero todavía no.

Para hacer frente al fenómeno Blablacar, las compañías de autobús y tren están bajando los precios, ¿cómo os afecta?

La realidad es que Blablacar está creciendo y no solo por el ahorro económico que supone, sino porque el coche compartido tiene una característica que lo hace único: la posibilidad de conectar cualquier población. Eso es menor tiempo de viajes, no hacer trasbordos y más comodidad. El mercado evoluciona y el sector de la movilidad se va haciendo más competitivo, pero nuestro crecimiento sigue siendo muy fuerte en España.

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Por otro lado, ¿por qué decidieron añadir gastos de gestión a los usuarios?

Blablacar necesita monetizar para ser sostenible. Cuando se lanzó en España, lo hicimos con una fuerte inversión, pero sin tener ingresos. En 2014 decidimos implantar nuestro modelo de negocio. Desde entonces se ha mantenido bastante similar el nivel de los costes, pero si cambiamos la forma de calcularlos. Sigue estando entre el 10 y el 20% de coste del viaje. Este modelo nos permite, por un lado, ser sostenibles y poder llegar a ser rentables en algún momento y, por otro lado, ser fiables en el servicio.

¿Hay previsión de aumentarlos?

No, a día de hoy no hay plan para variarlos. Está en un nivel razonable. En otros países estamos probando otros modelos de negocio adaptados a la idiosincrasia de estos, mientras que España funciona muy bien.

¿Cómo se evitan que un usuario se lucre en Blablacar?

En realidad, hay varios niveles de protección. Cuando un conductor publica su viaje en Blablacar, nosotros sugerimos la aportación apropiada y permitimos variarla, pero dentro de unos márgenes. Viajar en coche privado en España cuenta entre 28 y 43 céntimos por km. En Blablacar recomendamos 6 céntimos por km y pasajero. Afortunadamente la incidencia es residual.

En webs como Milanuncios, hay quien intenta imitar a Blablacar, pero con la ventaja económica de que no pagan los gastos de gestión del viaje. ¿Os preocupa?

Se ha compartido coche toda la vida y han existido muchas formas de hacerlo. Nosotros lo que entendemos es que aportamos un valor añadido que tiene que ver con la capacidad de generar confianza, con viajar con un seguro adicional o con que haya un equipo de atención al usuario que responda en caso de incidencias.

Muchos usuarios de Blablacar también crean grupos aparte de la aplicación para no pagar estos gastos… ¿No creen que están perdiendo público?

Hay muchas formas de viajar, pero nuestro crecimiento y la satisfacción es muy alta. No tenemos una preocupación en particular porque existan otras alternativas.

Una de sus rivales, Amovens, también cuenta con alquiler de coches entre particulares y renting para particulares. ¿Se han planteado añadir esta opción?

Analizamos muchas posibilidades, pero tenemos una visión muy clara: conectar de manera eficiente todos los puntos de la península. Estamos enfocados en eso y no tenemos interés de lanzar otras líneas de negocio diferentes a lo que hacemos.

Este competidor les demandó el verano pasado a su competidor Blablacar por espionaje informático…

Fue un asunto que nos sorprendió bastante. Hace 10 días el juez nos dio la razón. Ahora estamos a la expectativa de si Amovens apela a la Audiencia Provincial o no.

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Una sentencia dictó que Blablacar no era “competencia desleal” para el sector del autobús. ¿Pensasteis que esta sentencia podría ser el fin de Blablacar en España?

Tuvimos mucha confianza en nuestros argumentos porque lo que hace Blablacar está claro: los usuarios comparten gastos y costes. Es desagradable verse en la tesitura de esa demanda, pero finalmente fue bastante contundente la resolución.

Siguiendo en el plano judicial, en España, el Supremo le ha dado la razón al taxi y avala el ratio que limita las licencias VTC, ¿os asusta que algo parecido ocurra con lobby autobusero frente a Blablacar?

Son casos muy diferentes. Blalabar es europea y actúa dentro de la regulación europea donde no ha generado conflicto en ningún otro país. En España los conflictos que se han ocasionado tenían que ver con un mal entendimiento de nuestra actividad. Yo aspiro a que España esté más cerca de Francia o Alemania donde hay medidas públicas de incentivos al coche compartido.

¿Defendéis que haya este tipo de leyes en España?

Ya se empieza a ver porque están más cerca del concepto de una movilidad más sostenible ecológica y económicamente.

¿Nos puede avanzar alguna nueva novedad?

A principios de año presentamos la nueva imagen de marca. Con la visión a futuro del coche compartido hemos introducido un nuevo algoritmo que nos permite conectar a los conductores con pasajeros en poblaciones de paso multiplicando el número de resultados a la hora de viajar. Algo que iremos extendiendo este verano a más zonas de España.