BCE
Foto: Bloomberg.

Los indicadores económicos más recientes han perdido impulso y aunque todavía apuntan a un crecimiento sólido y generalizado este será a un ritmo más lento que en 2017, según refleja el último número del Boletín Económico del Banco Central Europeo (BCE).

Esta desaceleración se explica por el menor dinamismo del comercio exterior, a lo que hay que sumar un aumento de incertidumbre. Uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta la economía mundial, según apunta el BCE, es la amenaza del proteccionismo, la cual “sigue siendo elevada”. Del mismo modo, las condiciones financieras se han endurecido ligeramente para las economías emergentes, pero en general se mantienen favorables en las economías avanzadas.

Ante estas señales y el objetivo de mantener la inflación en la zona euro en niveles inferiores al 2 % a medio plazo, la reunión del Consejo de Gobierno celebrada el pasado 14 de junio confirmó que “sigue siendo necesario un amplio grado de acomodación monetaria para que continúe la convergencia sostenida de la inflación”. También decidió mantener sin variación los tipos de interés oficiales del BCE hasta como mínimo el verano de 2019.

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Así pues, siguen las adquisiciones netas en el marco del programa de compra de activos (APP, en sus siglas en inglés) al ritmo actual de 30 millones de euros mensuales hasta el 30 de septiembre. Posteriormente, cuando los nuevos datos confirmen las perspectivas de inflación a medio plazo, el ritmo mensual de compras de reducirá a 15 millones de euros hasta el 31 de diciembre de 2018, fecha a partir de la cual cesarán.

En cualquier caso, se apunta desde el boletín, el Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos cuando corresponda con el fin de asegurar que la inflación continúe avanzando de forma sostenida hacia su objetivo antes mencionado.

El consumo privado va de la mano de la mejora en el empleo, que mejora a su vez el crédito para alegría de las entidades financieras y empresas privadas. Esas buenas condiciones de financiación permiten la inversión empresarial, que repercute en la rentabilidad de las compañías y la fortaleza de la demanda. Es el círculo virtuoso del dinero barato, liquidez, inversión, empleo, consumo y creación de más dinero. Está por ver si este círculo mantiene el movimiento sin que empuje el Banco Central Europeo.

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