El servicio de estudios del BBVA considera que la economía mundial continúa recuperándose. Eso es, al menos, lo que se refleja en los indicadores de confianza; en parte gracias al avance de los países más avanzados y de la fortaleza de China, que experimenta un repunte del crecimiento. De hecho, estima que el PIB de la segunda potencia del mundo alcanzará el 6,3% este año, tres décimas más de lo esperado.

Ahora bien, no todo va a ser un camino de rosas para la economía china. De hecho, el BBVA alerta de que los riesgos a medio plazo son muy importantes, porque el proceso de re equilibrio hacia los servicios y el consumo se ha estancado; y si se cometen errores en la política monetaria es posible que el proceso de desendeudamiento en el que está sumido el país puede ser un proceso desordenado.

Una mejora en la que tiene mucho que ver la mejora de la actividad internacional, pero también el comercio. Ahora bien, asume que hay grandes riesgos que pueden poner en entredicho el proceso de consolidación. De este modo, avisa de que se muestran tensiones proteccionistas, especialmente provenientes de los Estados Unidos por las políticas que Donald Trump quiere imponer. Sin embargo, reconoce el BBVA Research que gracias a eso la posibilidad de que Estados Unidos pueda poner en marcha un fuerte estímulo al crecimiento parece cada vez más lejano. Sin embargo, no prevé que haya cambios en el crecimiento del país, que coloca ya en el 2,3%.

Un proteccionismo que no es propio de Estados Unidos. También en Europa se detectan algunos episodios. Es el caso del Brexit en el Reino Unido, y los ciclos electorales que pueden traer consigo gobiernos que tengan interés en volver a lo “nacional” frente a lo global o lo europeo. De hecho, para la entidad, el principal riesgo que existe en la Eurozona en este momento es estrictamente político. Eso sí, eleva un par de décimas la previsión de crecimiento hasta el 1,7%.

En cuanto a la inflación, el BBVA Research, no ve peligro de que haya efectos de segunda ronda tras el aumento que hemos visto en los últimos meses. De hecho, recuerda que aunque el crudo ha subido, está todavía un 40% por debajo de los precios del año 2014. Por tanto, tranquilidad que se traslada también al caso de la economía española. El crecimiento llegará hasta el 3% del PIB en 2017; un alza que viene motivada -sobre todo- por una mejora de la demanda global; un turismo que seguirá funcionando gracias a la inseguridad de otros destinos competidores; los tipos en mínimos y la mejora de la demanda interna. Eso sí, alerta de que existe un cierto estancamiento de ésta.

Ve signos positivos también en la economía en el mercado de la vivienda, aunque recuerda que hay que seguir trabajando en la mejora de la productividad.  Un crecimiento que es bajo respecto a nuestros competidores, y que varía mucho de los sectores de los que hablemos. Se está produciendo, destaca, una fuerte mejoría en la Información y Comunicaciones, así como en las Manufacturas. Ahora bien, alerta de que es necesario seguir reduciendo la deuda y, sobre todo, desempleo estructural. Algo que ayudaría a disminuir el déficit, los números rojos, la presión fiscal y ayudaría a aumentar el gasto público per cápita.

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