Imagen banca española.

Más de 200 profesionales de banca privada han cambiado de entidad en España en los dos últimos años, provocando una auténtica revolución en el sector, y la causa es la nueva directiva comunitaria de mercados de instrumentos financieros, conocida como Mifid II, que cambia de forma radical todo el mercado de la inversión financiera y de banca privada. Esa directiva está en vigor desde primero de año, pero aún no ha sido transpuesta al ordenamiento jurídico español, lo que ha provocado la denuncia de Bruselas.

Mifid II introduce unos niveles intensivos de control de riesgos, de gestión de información, de transparencia con los clientes y de segmentación del mercado de banca privada desconocidos hasta ahora. Las novedades más importantes afectan a la transparencia y el asesoramiento. Las nuevas normas obligan a una información intensiva a los clientes sobre los costes que supone su asesoramiento financieros o la gestión de sus carteras de inversión. Los clientes van a poder examinar lo que ganan ellos y lo que ganan sus gestores, una novedad innovadora en el negocio.

Los cambios que implica Mifid II suponen también una segmentación del mercado entre las entidades que ofrecen asesoramiento independiente o no independiente. Las entidades que se acojan a la modalidad independiente no podrán cobrar comisiones ni retrotraerse ningún incentivo por la comercialización de productos financieros y se limitarán a cobrar al cliente por sus servicios. Los no independientes podrán cobrar comisione y otros incentivos, pero sólo si demuestran que mejoran la calidad del servicio. Eso les obligará a ofrecer al menos un 25% de fondos de terceras gestoras en las propuestas a los inversores.

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El conjunto de nuevas normas Mifid II divide en realidad en  dos grades núcleos a todo el sector de la banca privada y la gestión de patrimonios. Por una parte, los grandes bancos tradicionales, Santander, BBVA, Sabadell, Bankia, CaixaBank, Banca March, Bankinter que se van a ver obligados a optar por el modelo de asesoramiento no independiente y por otra parte las entidades financieras especializadas en gestión de patrimonios y bancos extranjeros, como A&G, Abante, Renta4 Banco, Mediolanum, Diaphanum, UBS, Credit Suisse, Lombard Odier que se van a especializar en un asesoramiento independiente.

Los primeros van a centrar su oferta de banca privada en productos financieros propios, reduciendo lo que supone la gestión activa de carteras y los segundos van a concentrar su oferta en una gestión activa de patrimonios con propuestas muy personalizadas a sus clientes.

Esta segmentación del mercado afecta a los banqueros privados. Muchos de ellos que trabajan en la banca tradicional van a ver cómos  se reducen sus opciones de asesoramiento financiero y se incrementan sus obligaciones  comerciales, de venta de productos, lo que a muchos no les satisface y les impulsa a buscan acomodo en entidades especializadas que van a necesitar mucho talento para ofrecer un producto personalizado a sus clientes. Mifid II obliga a los banqueros a elegir entre convertirse en comercializadores de productos financiero y seguir inmersos en el universo de comisiones e incentivos o convertirse en asesores independientes que van a cobrar exclusivamente de sus clientes.

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