artus mas

Me lo decía hace unos días un destacado exdirigente de la antigua Convergencia i Unió: los tres tíos más peligrosos de todo el proces no son Puigdemont, Junqueras y Anna Gabriel… Ni siquiera los jordis ahora residentes de Soto del Real… “Los tres tíos más peligrosos son Artur Mas, David Madí y Francesc –Quico– Homs”. Son, de hecho, los impulsores del proceso, los que idearon y planificaron todo, y quienes siguen manejando en la sombra los hilos.

La Hoja de Ruta que nos ha traído hasta aquí, a punto de que el Gobierno de España inicie el proceso de aplicación del artículo 155 de la Constitución por el que intervendrá la autonomía de Cataluña, la planificaron y desarrollaron ellos tres. Es más, de hecho fueron advirtiendo de cada paso que se iba a dar, y se cumplieron esos pasos para sorpresa de muchos que no entendía como el Gobierno de la Nación no era consciente de lo que estaba pasando.

Homs, desde su papel primero como portavoz del Govern, y como diputado después hasta que fue inhabilitado por el referéndum del 9 de octubre de 2014, iba desgranando en cada intervención suya esa hoja de ruta. Y tanto el como el entonces president, tejieron una red de colaboradores a los que se financiaba con dinero público pero, sobre todo, privado, y que ahora conforman eso que se llama la infantería del proces, es decir, Omnium y la ANC.

Rivera

Sánchez y Rajoy unidos por un objetivo común: hundir a Rivera

Cuando el martes 3 de octubre la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, anunciaba que su grupo parlamentario iba a presentar una...

Y el encargado de buscar esos fondos y de ir, también, de ir concienciando fuera de Cataluña a los sectores empresariales de lo que iba a pasar fue David Madí, el hombre de confianza de Artur Mas que éste consiguió colocar en Endesa y Telefónica y que estuvo haciendo su particular campaña por el independentismo desde esas dos empresas hasta que se enteró Soraya Sáenz de Santamaría y logró que le echaran de las dos compañías del Ibex.

Pero Madí ya había hecho el daño que tenía que hacer. Y ahora los tres siguen trabajando en la sombra para controlar los movimientos de Carles Puigdemont, hundir a la CUP y lograr un estado de caos en Cataluña que tenga repercusión internacional. Porque ese es, en definitiva, su objetivo: lograr la atención fuera de nuestras fronteras para lo que han ideado una estrategia de comunicación y propaganda que deja en pañales a todo el equipo de comunicación de Moncloa.

Comentarios