Arias Cañete

Hay personas que tienen facilidad para estar en el límite de la frontera. El problema surge cuando te echan en cara el periodo que pasas con un pie en cada lado. Eso ha sucedido esta semana con el comisario europeo de Energía y Acción por el Cambio Climático, Miguel Arias Cañete.

En el marco del ‘V Foro Solar’ organizado por la asociación de empresas fotovoltaicas Unef, que ha tenido lugar estos días en Madrid, el comisario tomó el escenario en la sesión inaugural. Mensajes de compromiso “verde” por parte de Bruselas, arengas sobre la necesidad de un papel activo de los consumidores en el desarrollo energético e, incluso, el toque de atención para que “España cambie la dinámica y pueda aprovechar el gran potencial que tiene para el desarrollo de estas tecnologías [las solares]”.

La verborrea del veterano político “popular” ganaría sentido si no fuera por su pasado. Su pasado lejano, pero también el reciente. Todo eso conjugado con la pertenencia, siempre voluntaria, a un partido político que ha tratado de forma esquiva al sector fotovoltaico en los últimos años.

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Por ello, y con el contexto favorable de un aforo sectorial, y un Gobierno tirado a lo verde, el secretario de Estado de Energía, José Domínguez, que también estaba en la sesión inaugural del evento, tiró una pulla de las que escuecen a Arias Cañete. En concreto, le recordó que sí, todo muy amable y “verde”, pero que menos mal que su partido ha salido del Gobierno para que llegara el PSOE a poner cordura y meter prisa en el avance renovable.

Si el comisario Cañete hubiera tenido turno de réplica, a buen seguro que habría tirado de recursos oratorios. Pero la hemeroteca le lastra. Demasiado. “No tengo intereses personales en cuestiones energéticas“.

EL ARIAS CAÑETE “NEGRO”

Esa frase, una declaración de intenciones de alguien comprometido con el sector energético, o no, quién sabe, la pronunció Arias Cañete en el Parlamento Europeo en octubre de 2014.

Siendo justos, lancemos una lanza a favor del comisario, parece que en esa afirmación no quiere decir que le importe poco la energía. Más bien trataba de salvarse y ganar un puesto en Europa. Y es que en esa fecha fue cuando tuvo que responder ante los parlamentarios europeos por su extraña relación con el sector petrolero cuando optaba al puesto de comisario.

Arias Cañete tuvo que vender a mediados de septiembre (2014) su participación en dos pequeñas empresas del sector petrolero, Dúcar y Petrologis, por las que se embolsó 437.000 euros. Es cierto que por aquel entonces, cuando se llevó a cabo su interrogatorio europeo, ni su mujer ni su hijo figuraban ya en los consejos de administración de esas empresas. Pero los eurodiputados dieron toda la caña una y otra vez por ese flanco, básicamente por la destacada presencia de su cuñado, Miguel Domecq, en esas dos compañías.

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Finalmente consiguió pasar el examen. Pero su evolución de lo negro a lo verde no ha sido tan rápida. Sus actos le predecían. El ministro de un Gobierno que obstaculizaba las energías renovables, apostaba por el fracking y las prospecciones, permitía las arenas bituminosas y defendía intereses de petroleras, difícilmente podía cambiar tan rápido de parecer.

De hecho, desde el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Arias Cañete promovió una reforma de la Ley de Costas que desprotegía el litoral, pasando por alto el cambio climático. De este modo, el problema del calentamiento global, que formaba parte de sus competencias como ministro, quedaron como asunto de segundo orden. Además, su cartera nunca sirvió como contrapeso a las políticas energéticas que se promovían desde otros ministerios, como el de Industria o Energía.

Lo más curioso es que nunca ocultó, pese a su cargo, las reticencias al cambio. Muy rápido para sus expectativas. Así, en una entrevista de 2015, todavía se podía leer a un Arias Cañete muy favorable al fracking, poco preocupado por las ayudas económicas a la generación de energía más contaminante e, incluso, se permitía hacer chascarrillos sobre las mismas ayudas a las renovables. Pero todo eso fue cambiando.

EL ARIAS CAÑETE “VERDE”

No hay nada más duro que nadar contra la corriente. Y esa corriente en Europa no debe ser manejable. Así, mientras su formación política en España colaba un nuevo impuesto al autoconsumo energético, Arias Cañete se transformaba en la voz de la transición energética. Sí, esa en la que no tenía ningún interés personal… ¿o era en la petrolera?

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La cuestión es que su papel lo asumió con tanta responsabilidad que, este mismo año, y cuando ya había tomado el Gobierno el PSOE, en una visita por nuestro país se atrevió a pegar un tirón de orejas a la nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. Sí, la ministra que en menos de medio año ha intentado hacer más por dicha transición que toda la legislatura anterior con los ministros Nadal y Soria.

“No tiene sentido hacer una revolución para la transición si no se cumple la legislación”. Eso le espetó Arias Cañete al nuevo Gobierno. Además, advirtió sobre los procedimientos de infracción que España tiene abiertos en Europa. Por eso, el comisario hizo especial hincapié en la importancia de las interconexiones eléctricas y gasísticas de la Península Ibérica sobre las que precisó que “durante mucho tiempo hemos retrasado su progreso entre otras razones porque no eran de los intereses empresariales fundamentales”.

Tras todo este recorrido, el último paso fue presentarse esta semana en el ‘V Foro Solar’ y aplaudir la caída del impuesto al sol. Y quizá lo dice desde el respeto e, incluso, la convicción personal. Lo malo es que hay amores que son muy ambiguos.

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