Apple

En mitad de la vorágine de presentaciones y noticias sobre sus nuevas prestaciones con las que Apple ha regado los medios en las últimas semanas, los problemas con la base más estable de sus ingresos se agolpan. Así, los servicios, como los financieros o de medios, se convertirán en una fuente de beneficios importante para la compañía, pero por el momento la firma de Cuppertino sigue siendo una empresa que vende productos (obtiene un 87% de los ingresos por esta vía) y estos no terminan de responder como se pensaba.

Tras varios años de amenazas, el primer susto importante para la compañía de la manzana llegó el trimestre anterior cuando la caída de un 15% en las ventas de sus iPhone propiciaron que por primera vez en más de una década y media los ingresos no crecieran. Ahora, tres meses más tarde (y en plena remodelación de la estrategia de venta de su terminal telefónico) son los iPads los que parecen que pondrán en apuros sus cuentas próximamente. Aunque con un pequeño matiz, y es que (por suerte) la venta de tabletas no pesa tanto como la de smarthphones en su balance.

Pese a lo que se pueda pensar, la venta de iPads y Macs (la línea de portátiles de la compañía) no ha dejado de ser residual, ya que sigue representando cerca de un 20% de los ingresos de manera conjunta. El problema es que los últimos anuncios que ha hecho Apple sobre la nueva línea de tabletas que saldrá al mercado podría colisionar con los ya existentes y restar mercado a la propia compañía, según los analistas que siguen a la compañía.

Los analistas no se ponen de acuerdo sobre cuál es la evolución real del mercado de tabletas a nivel mundial para los próximos años

En primer lugar, los analistas no se ponen de acuerdo sobre cuál es la evolución real del mercado de tabletas a nivel mundial. Así, un estudio de Statista señala que la demanda caerá a medida que los usuarios elijan comprar portátiles, Chromebooks y dispositivos híbridos. Aunque no acaba ahí, porque otros estudios (el de Frost & Sullivan, por ejemplo) comenta que el mercado crecerá en torno a un 1,6% anual hasta el 2024.

Lo anterior de por sí crea incertidumbre en la compañía, puesto que si el mercado está en decadencia no debería seguir invirtiendo en él como hasta ahora, una decisión que es justamente la contraria si crece al ritmo que comentan desde Frost & Sullivan. Ahora, ante dicha inseguridad Apple decidió actuar de tal manera que lanzó a mediados de 2017 los dispositivos iPad Pro ligeramente diferentes a los anteriores, aunque los usuarios no los recibieron con excesivas ganas, ya que las ventas se hundieron en los dos últimos trimestres de 2018.  Eso cambió con el lanzamiento las tabletas Pro de tercera generación que llegó a finales de 2018, y que ha permitido dispararse las ventas en los primeros meses hasta un 13%.

Pero los analistas desconfían del lanzamiento del nuevo iPad Air y el iPad Mini podría llevar a confusiones en distintos frentes, y es que se puede adquirir por un precio más bajo que el precio medio de venta de los iPads en 2019. En concreto, el nuevo Air se puede comprar por 499 dólares y el Mini por 399 dólares, mientras que el precio medio de venta en tabletas de Apple en el primer cuarto de 2019 se situó en torno a los 511 dólares.

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Los problemas no terminan ahí, ya que por ejemplo el iPad Air es un dispositivo tan eficaz, con prestaciones de rapidez y procesador para el usuario, que podría hacer preguntar a los usuarios si se gastarían 300 dólares más en un iPad Pro. Por otro lado, los analistas se preguntan también si algunos de los clientes podrían considerar comprar dicho iPad antes de un Macbook de 12 pulgadas, cuyo precio alcanza los 1.299 dólares con lo que la caída del Arpu sería más notable.

En definitiva, las nuevas creaciones de Apple podrían generar más problemas que soluciones a largo plazo. Una situación que no es nueva como ya ocurrió con el iPhone X que no atrajó la atención de tantos compradores dada la competencia que tenía con sus propios XS y XS Max y que termino por obligar a la firma asacar el iPhone XR por 749 dólares. También le ocurrió con el lanzamiento del iPad Mini original en 2010, sin pantalla Retina, y que llevó a Apple a modificarlo al siguiente año por las exigencias de los usuarios.