A los que nos gusta la publicidad siempre nos han llamado la atención los anuncios de Coca-Cola. Si además somos consumidores compulsivos, como es mi caso, que sólo bebo Coca-Cola light (de algo hay que morirse), eso nos ayuda a reafirmarnos con el producto, pero en mi opinión el último anuncio de Coca-Cola es un puto fraude.

Ha habido muchos anuncios de coca-cola, y algunos han sido auténticas piezas de arte en lo que a comunicación institucional se refiere. Es cierto que es un producto “blanco”, apetecible, que inspira desde hace décadas una serie de valores cómodos (felicidad, la chispa de la vida etc), vamos que no es hacer publicidad de un producto bancario… y que además en nuestro país apenas tiene competencia.

Pepsi, feroz competidor en USA, aquí no deja de ser un producto residual que se consume poco en supermercado y que en hostelería tan sólo unos pocos hosteleros, debidamente incentivados, se atreven a tener generalmente en zonas donde hay cliente cautivo que da igual que vuelva, o que no tiene más remedio que tomar lo que le ofrezcan.

Algunos medios de comunicación lo están estos días publicando en su web como si de una noticia se tratara. No están los tiempos como para no hacer un favor a un cliente si quieres captar una campaña.

Pero el nuevo anuncio de Coca-Cola, es poco más que una secuela del mítico anuncio de Coca-Cola light, y pese a ser divertido, es repetitivo, facilón y un fraude. Puedes verlo aquí:

Digo que es un fraude porque me encantaría ver si los orgullosos creativos, y el cliente se atreverían a hacer lo mismo no con el torso de un musculado y sudoroso, sino si serían capaces de ofrecer la misma versión con una sensual, escultural y voluptuosa chica en bikini. La realidad es que no hay narices de hacerlo porque saben que esta falsa sociedad en la que vivimos se montaría la de San Quintín, se les acusaría de sexistas, se intentaría que se sacrificara a la modelo en cuestión en la plaza del pueblo (¡descarriada!), y aparecerían hasta de debajo de las piedras nutridos grupos de activas feminazis con el tradicional bidón de gasolina debajo del brazo.

Es anuncio es divertido, facilón y también cobarde, y sólo me desdeciría de lo dicho anteriormente si fueran capaces de lanzar una versión femenina del asunto, elaborada con los mismos mimbres y recreándose en los mismos planos a cámara lenta. Intuyo que no hay narices de hacerlo.

En realidad no tengo ningún problema con este anuncio, pero tampoco lo tendría si la protagonista fuera una fémina. Eso es lo que reclamo, que una misma acción, sea sexista o no de manera independiente del sexo de su protagonista. Y que las marcas, especialmente las que presumen de sus campañas de publicidad, no se acomoden en lo “popular” lo “simplón” y lo “políticamente correcto” para evitar controversias si esas son absurdas.

Vivimos en una sociedad en la que lo políticamente correcto no es necesariamente justo, y que los excesos hacia unos lados son creatividad, y hacía otro lado obra de una caverna mediática y machista, que mi sensación es que hace años ya ni está ni se la espera, porque si levanta la cabeza, llueven leches como panes.

Foto: Flickr de Dani Vazquez

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