Casa Real

Letizia Ortiz Rocasolano era una joven sonriente a la que le gustaba la aventura, la fiesta y ser totalmente independiente. Los que la conocieron antes de ser Reina destacan cómo ha ido cambiando su carácter desde que comenzó a formar parte de la Casa Real. La historia de la vida de la Reina Letizia podría dar perfectamente para una trama de una novela en la que la dulce Cenicienta se convierte en la madrastra del cuento.

Son muchas las veces que ha faltado al protocolo, pero si te paras a pensarlo con detenimiento, ella no nació para ser Reina. Vivimos en una sociedad obsoleta en la que las princesas existen y se adoctrinan desde su infancia o bien para gobernar o para casarse con algún príncipe y saber guardar su lugar de forma adecuada. Esto no le sucedió a Letizia Ortiz. Ella era una joven normal, con aspiraciones que tú o cualquier otro pudiese tener y que no se paraba a pensar que cada paso que daba iba a ser mirado con lupa en pocos años.

Ciertamente, ser princesa puede ser el sueño de las niñas que siguen creyendo en príncipes azules y castillos encantados. No obstante, puede ser que ese precioso castillo se convierta en una cárcel que termine por reprimirte como persona y te prive de la libertad que todos se supone que debiéramos tener.

También hay que decir que Letizia era totalmente consciente del berenjenal en el que se metía comenzando una relación con el, por aquel entonces, príncipe Felipe VI. Después de que conozcas un poco más de cerca cómo eran los trabajos y la forma de pensar y de actuar de nuestra Reina comprenderás la cara de enfadada y de tristeza que suele llevar siempre dibujada en el rostro.

Periodista

Letizia en la universidad

Al igual que su padre, Jesús José Ortiz Álvarez, Letizia escogió la carrera periodística consiguiendo trabajo en el diario de ABC al igual que en la agencia de noticias de EFE. La realidad es que en el poco tiempo que ha ejercido ha tenido muchos trabajos relacionados con el mundo audiovisual o periodístico. A la vez que la Reina estudiaba el Máster de Información Audiovisual también trabajó en el periódico La Nueva España.

Letizia terminó el Máster y se marchó a México para comenzar un Doctorado. Allí compartió piso con otras estudiantes que la recuerdan como una joven alegre a la que le gustaba la música, beber y odiaba que nadie la abriese la puerta para entrar. Dicho Máster no lo concluyó nunca.

En México logró trabajo como becaria en Jalisco, en el periódico Siglo XXI. Estuvo trabajando en la sección de Entretenimiento y Cultura. Pese a que la siguiente vez que estuvo allí en funciones de Reina junto a su marido le llamaron la atención en una biblioteca para que hiciese un poquito de caso a la hora de posar.

En México conoció a un pintor que años después le traería más de un quebradero de cabeza por culpa de un supuesto retrato desnudo que Waldo Saavedra pintó. No sabemos si también trabajó como musa para el artista. Puede ser que simplemente fue algo que al hombre se le pasó por la cabeza y lo plasmó en el lienzo.

Su trabajo como periodista siempre fue el de llegar al foco de la noticia. Era tenaz y profesional, motivo por el que recibió siendo muy joven un premio que se le concede a los que destacan sobre los demás en señal de augurio de un futuro prometedor en la profesión. En el año 2000 le dieron el premio de la Asociación de la Prensa de Madrid.