Vicente Calderón.
Imagen aérea del Vicente Calderón.

Se acaba 2018 y es hora de hacer balance de lo sucedido durante el año. En el mundo urbanístico, el estadio Vicente Calderón ha marcado la actualidad durante gran parte de este curso. El adiós del feudo colchonero supone desatascar una de las grandes operaciones vinculadas con el ladrillo de la capital de España. Una despedida que ha vivido varias etapas.

La ‘muerte’ del Vicente Calderón ha supuesto un duro golpe para los aficionados del equipo colchonero. Pero no han sido los únicos que a día de hoy lloran al esta majestuosa infraestructura que se levanta sobre la M-30 de Madrid. Los vecinos y los comerciantes de la zona también sienten nostalgia por lo que un día fue y ya no lo es. Aunque entre estos dos grupos existen desencuentros por el futuro de la zona. Los primeros no quieren que empiece el derribo del Calderón y los segundos los esperan con entusiasmo para que el movimiento -en este caso de obreros- vuelva a reflotar sus locales- sobre todo los bares-.

Disputas a un lado, la única realidad es que el estadio del Atlético de Madrid sufrirá las primeras demoliciones en febrero del año 2019. Primero la grada lateral, luego los fondos y por último la tribuna situada a la orilla del río Manzanares. Hasta llegar a este punto, el feudo ha vivido un desalojo continuo.

La 'operación Calderón' divide a los vecinos y a los comerciantes de la zona.

Las obras del Vicente Calderón enfrentan a vecinos y empresarios de la zona

La demolición del estadio y las futuras obras para levantar más de 500 viviendas son motivo de debate entre los vecinos y los comerciantes...

Lógicamente los primeros en abandonar un estadio con más de 50 años de historia fueron los jugadores del club. Su nueva casa, el Wanda Metropolitano. De la mano de los futbolistas fueron los aficionados que han llenado las gradas del nuevo templo colcohonero en casi todos los encuentros, desde que se inaugurase el 16 de septiembre del 2017.

Durante esta migración, muchos hinchas se han llevado consigo un pedazo del Vicente Calderón. En concreto, sus butacas. Esto fue posible gracias al trabajo de la empresa Surus Inversa, encargada del desmontaje y el reparto de los asientos.

Tras los aficionados, fueron algunos servicios del club como la oficina de atención al socio y la tienda oficial los que trasladaron su sede hasta el barrio de San Blas. A mediados de este año 2018 en el Vicente Calderón sólo quedaban algunos empleados, una tienda de Halcón Viajes y la inmobiliaria Gilmar. Además, los futbolistas del filial y la sección femenina también han realizado algún entrenamiento hasta finales de noviembre.

A comienzos de diciembre, los últimos empleados del club se terminaron por mudar al Wanda Metropolitano y dejaron tras de si una imagen deteriorada del estadio Vicente Calderón. Una deplorable imagen que MERCA2 pudo comprobar en primera persona hace menos de un mes. Fachada derruida, césped sin cortar, pavimento destruido… Una estampa que poco corresponde a lo que un día fue un estadio cinco estrellas.

Todo está listo para decir adiós a un edificio que ha marcado la historia no sólo del mundo del fútbol, sino también de la propia ciudad. Con el nuevo proyecto en marcha, en los terrenos donde los días de encuentro sonaba la música de la Champions League, se escucharán los gritos del niños jugando al fútbol en una gran zona verde, tal vez, soñando con jugar algún día en otro césped, en el del Wanda Metropolitano.