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La consulta de Tricología es una consulta en la que se diagnostica y se trata a pacientes -hombres y mujeres- que tienen todo tipo de problemas capilares.

Existen más de 200 tipos de problemas capilares; uno de los más frecuentes es la alopecia androgenética, que es como se llama a la “calvicie común” de forma técnica y que, como pone de manifiesto la Dra. Ángela Hermosa Gelbard, especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud San José, “afecta hasta al 80% de los hombres y al 40% de las mujeres en algún momento de la vida. Su frecuencia aumenta con la edad y su causa es multifactorial de manera que influyen sobre todo la genética y las causas hormonales, por lo que suele aumentar tanto su incidencia como su intensidad con la edad y, en mujeres, especialmente después de la menopausia.”

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Dra. Ángela Hermosa Gelbard

TIPOS Y CAUSAS DE LA ALOPECIA

Existen también otras enfermedades, como el Síndrome de ovario poliquístico o la hiperplasia suprarrenal congénita en las que, por un exceso de hormonas masculinas, la alopecia androgenética puede ser uno de los síntomas.

EN QUÉ CONSISTE LA ALOPECIA ANDROGENÉTICA

En este tipo de alopecia se produce una pérdida de la densidad capilar en zonas específicas del cuero cabelludo, en las cuales los folículos pilosos tienen más receptores de andrógenos (hormona masculina): estas zonas son en hombres las entradas y la coronilla, mientras que en las mujeres la pérdida de densidad capilar suele ser más difusa. Esta pérdida de densidad capilar se debe a que el pelo se va haciendo progresivamente más fino, hasta que en estadios finales los folículos se hacen tan pequeños que el pelo llega a desaparecer.

A menudo este tipo de alopecia se asocia también a seborrea, es decir, exceso de sebo en el cuero cabelludo, lo que hace que el cabello tenga además un aspecto “graso” o se ensucie más rápidamente de lo habitual.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO 

Para diagnosticar este tipo de alopecia suele ser suficiente con hacer una adecuada historia clínica y una exploración física, en la que habitualmente se utilizan dispositivos especiales para ver el pelo a grandes aumentos , como por ejemplo el dermatoscopio. Sólo en algunas ocasiones es necesario realizar otras pruebas complementarias como analítica de sangre o biopsia cutánea.

La alopecia androgenética es una alopecia que en estadios iniciales e intermedios es reversible, por lo que con un tratamiento médico adecuado esta pérdida progresiva de densidad capilar se puede frenar e incluso recuperar; mientras que en estadios finales, cuando el folículo ha desaparecido, la única solución es el trasplante capilar.

Entre los tratamientos médicos empleados para mejorar la densidad capilar en mujeres se encuentra el minoxidil, que clásicamente se ha utilizado por vía tópica (en forma de líquido o espuma que se aplica diariamente sobre la piel cabelluda) ; sin embargo, desde hace poco tiempo, se pueden utilizar formulaciones que permiten tomarlo vía oral en pacientes que no son constantes aplicándose tratamientos tópicos, bien por falta de tiempo o porque el producto les ensucia el pelo.

Otros fármacos que se utilizan en el tratamiento de la alopecia femenina, son fármacos que contienen sustancias que impiden la acción de las hormonas masculinas; entre ellos se encuentran algunos tipos de anticonceptivos y fármacos propiamente antiandrógenos que se administran vía oral, como el acetato de ciporterona, la espironolactona o los inhibidores de la 5 alfa reductora ( finasteride y dutasteride).

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Tratamiento alopecia femenina

Un tratamiento novedoso para mejorar la densidad capilar en la alopecia androgenética es la mesoterapia capilar con microinyecciones de dutasteride; este tratamiento consiste en administrar un fármaco antiandrógeno directamente a nivel de los folículos pilosos mediante múltiples inyecciones en el cuero cabelludo bajo anestesia local para que el procedimiento sea indoloro.

Hay que tener en cuenta que es importante ser constante con los tratamientos, y tener paciencia, puesto que suelen tardar una media de unos 6 meses en comenzar a hacer efecto, y son tratamientos a largo plazo, por lo que deben administrarse de forma individualizada, analizando las necesidades de cada paciente, sus características, las patologías que presenta y las posibles interacciones con otros medicamentos que tome para otras enfermedades y el estilo de vida de cada persona, así como sus preocupaciones y sus expectativas.

Con los tratamientos mencionados, no solo se consigue mejorar la densidad capilar de los pacientes, sino que también se mejora su calidad de vida porque se mejora el autoestima y porque en ocasiones a raíz del diagnóstico de una alopecia se llega al diagnóstico de otras patologías que no estaban diagnosticadas.