El Partido Popular ha vuelto a confiar en Xabier García Albiol para encabezar la candidatura a las elecciones autonómicas del 21-D. No es tarea fácil. Es la segunda vez que el ex alcalde de Badalona tiene que luchar contra los elementos. La primera vez fue en 2015, en otras elecciones autonómicas muy difíciles para el PP. Entonces las expectativas eran incluso peores que ahora, porque las encuestas le daban a este partido no más de 5 o 6 escaños, y todo por culpa de la parsimonia de Mariano Rajoy.

Si, como suena. Solo unos meses antes, en noviembre de 2014, el día 9 para ser exactos, se celebraba en Cataluña otro referéndum, esta vez convocada por Artur Más. Un referéndum que Mariano Rajoy no hizo nada por evitar y cuya existencia negó incluso la noche antes de que se celebrará… Pero se celebró. Votaron más de dos millones de catalanes y eso al PP le pasó una factura electoral sin precedentes. Las encuestas hundieron al partido hasta los 5-6 escaños y solo la aparición de Albiol consiguió frenar la sangría.

Ahora el objetivo del candidato del PP es no sólo mantener esos 11 escaños que al final consiguió en las peores elecciones a las que se ha enfrentado el PP en Cataluña, sino que además quiere conseguir que esos 100.000 electores que en las generales cogen la papeleta del PP y que en las autonómicas se abstienen, esta vez se movilicen para evitar una nueva victoria del independentismo. ¿Es eso posible? Las encuestas son muy volátiles y el PP catalán confía en que haya sorpresas.

Carles Puigdemont

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Para ello necesita que el PP nacional se signifique poco en la campaña. No así el Gobierno. Mariano Rajoy acudirá media docena de veces a Cataluña, es decir, casi un viaje a la semana, aunque ellos esperan que tenga algún mensaje más contundente que el solo hecho de presumir de haber aplicado el 155. Lo que no quieren es que vaya Mendez de Vigo, al que el PP catalán ha puesto la cruz después de que dijera que lo del adoctrinamiento en los colegios no existe, q son anécdotas puntuales.

Y, desde luego, tampoco quieren que vaya Aznar. El ex presidente del PP se ha convertido en el principal enemigo interno de Rajoy, pero en el PP catalán se recuerda que “si estamos aquí, si ha pasado lo que ha pasado, ha sido gracias a él”. La supresión de los gobiernos civiles, el fin de la presencia de la guardia civil en las carreteras catalanas y, sobre todo, las transferencias de educación y la aprobación de la ley de política lingüística, son hechos que, según el PP, están en el origen del conflicto soberanista.

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