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Tom Enders (izquierda) y Fabrice Brégier flanquean a Tim Clark, presidente de Emirates Airlines. Jasper Juinen/Bloomberg

Los grandes fabricantes de aviones, principalmente Airbus y Boeing, están obligados a vender sus aeronaves estrella con descuentos debido a que el actual precio del combustible es más bajo del inicialmente previsto. Así, las estimaciones a la baja sobre el valor del petróleo próximamente “dificultan” que ambas compañías “aumenten los precios de las aeronaves, lo que generaría mayores ganancias en ingresos, márgenes y ganancias”, señala en un informe interno Bloomberg para sus clientes.

Aunque en un principio parecería contradictorio el hecho de que a los fabricantes de aviones les perjudique un precio bajo de petróleo, puesto que a menor precio del petróleo los vuelos son más baratos y la gente viajarías más, en realidad el efecto se está empezando a notar. La razón es que las nuevas aeronaves que salieron al mercado allá por 2010 (en especial el A320neo de Airbus y el 737 Max 8 de Boeing) tenían como objetivo ser más eficientes en el gasto de combustible respecto de otros modelos, por lo que a medida que el coste del petróleo es mayor su adquisición es más ventajosa. Aunque también ocurre lo mismo a la inversa en el caso de que los precios sean bajos, cae la demanda.

En concreto, “se requiere un precio de combustible promedio de 3,5 dólares por galón (cerca de 0,95 euros por litro) durante 12 años, y un uso intensivo de 300 millones de millas por asiento año, para que un operador opte por la última generación y la más eficiente de aviones”, explican los analistas de Bloomberg.

La que más agresiva está siendo en precios es Airbus cuyos modelos más eficientes se venden cerca de 2 millones más baratos que su homólogo fabricado por Boeing

A los actuales precios “las nuevas versiones Neo y Max cuestan tanto para operar y mantener como las versiones anteriores” explican en el informe, aunque también se alerta de que si se deprimen aún más los precios los nuevos pedidos podrían desmoronarse, puesto que a precios cercanos a los 2 dólares por galón (unos 0,45 euros por litro) “las aerolíneas se contentan con volar aviones más antiguos”. Al final, con el combustible más caro la eficiencia adquiere mayor valor.

Lo anterior lleva a que ambas compañías estén sumidas en una espiral de ofertas para convencer a los clientes para adquirir los modelos eficientes. Así, la que más agresiva está siendo en precios es Airbus cuyos modelos más eficientes se venden cerca de 2 millones más baratos que su homólogo fabricado por Boeing, aunque “los descuentos varían ampliamente según el cliente”, explica el informe interno de Bloomberg.

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Por último, los fabricantes han respirado una vez que la Reserva Federal estadounidense ha puesto freno a las agresivas subidas de tipos en las que llevaba inmerso en el último año y medio. La razón es que un incremento en el coste de la deuda supone recortar todavía más la demanda de nuevos aviones, lo que lleva a reducir las ventas de firmas como Airbus, Boeing, Borbardier y Embraer. De hecho, los cálculos llevados a cabo por Bloomberg señalan que un incremento de las tasas de financiación de unos 100 puntos básicos provocaría un incremento en el pago de los intereses de 1,5 millones de dólares de media.

AIRBUS APROVECHA LA CRISIS DE BOEING

La evolución en Bolsa de ambas compañías, que iban lanzadas, se rompió a primeros de este mes de marzo a medida que se conocían las reacciones sobre el escándalo del Boeing 737 Max 8, curiosamente el mismo que ahora vende con descuento por la caída del precio del petróleo. De hecho, hasta las noticias de las cancelaciones de los vuelos de este modelo el fabricante estadounidense se revalorizaba un 36%, mientras que la firma europea lo hacía un 35%.

Como ejemplifica el gráfico extraído de Bloomberg (con una base 100 para homogeneizar el movimiento de ambas cotizaciones desde que comenzó el 2019), Boeing comenzó un rápido descenso hasta borrar un 66% de la subida que había acumulado en el año. Por su parte, Airbus siguió una estela ascendente, ya que en un primer momento se pensaba que podría beneficiarse en forma de pedidos de las dudas que levantase el 737 Max 8, hasta superar una revalorización del 41% hace exactamente una semana.

Aun así, los malos datos de la economía mundial (encabezados por China y Europa) y algunos problemas de fondo como el efecto del precio del combustible sobre sus nuevas aeronaves han hecho que la cotización de la compañía europea haya caído en la última semana hasta niveles de principio de mes. En el caso de Boeing, ha mantenido una leve mejoría en las últimas sesiones, aunque se espera que la cotización le cueste bastante tiempo recuperar los niveles previos al escándalo con su aeronave.