En las últimas semanas estamos presenciando en los mercados cambios importantes en la evolución de la renta fija a nivel global. Tanto los bonos americanos, que parecen estar confirmando una formación de cambio de tendencia, como los bonos europeos periféricos, incrementando su volatilidad.

La renta fija, que recibe esta denominación por el rendimiento explícito de sus cupones, tiene poco de fijo. La evolución de la rentabilidad de los activos de renta fija son variables y están directamente ligados a los tipos de interés y a la percepción de riesgo de no disponer de la inversión inicial a vencimiento.

El TNOTE, bono americano a 10 años, se sitúa por encima del 3% de rentabilidad. El motivo, más allá del riesgo de impago, lo encontramos en las perspectivas futuras de la evolución del precio del dinero en los EEUU. Parece prácticamente seguro que los tipos de interés en dicho país finalizarán el año, al menos, en el 2%. De cara a los próximos años, de continuar la actual tendencia a nivel macro, posiblemente esos tipos seguirán subiendo.

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Esta mejora en la rentabilidad de estos “activos sin riesgo”, hace que la composición de las carteras se revisen y de nuevo se balanceen, reduciendo en cierta medida su exposición a las bolsas.

Otra de los escenarios en los que la renta fija impacta en los mercados de renta variable pasan por la actual situación de inestabilidad política en Europa.

La moción de censura en España, hizo que la prima de riesgo española subiera por encima de los 100 puntos básicos. El concepto prima de riesgo se refiere a la diferencia entre las rentabilidades del bono a 10 años del país en cuestión y la del activo libre de riesgo. Se toma como referencia de activo libre de riesgo al Bund alemán (bono a 10 años).

Sin embargo, la importancia de la moción planteada por el PSOE es bastante limitada. El pico de volatilidad en las primas viene provocada por Italia. La nueva coalición de gobierno Movimiento 5 Estrellas-LaLiga ha devuelto los miedos a la escisión del euro con la propuesta de dirigentes claramente opuestos a las políticas del BCE.

El efecto dominó en todos los periféricos, hace que los spreads de la deuda de países como Italia, España, Portugal o Grecia se incrementen. El impacto en las bolsas es inmediato.

Como suele suceder ante incrementos de volatilidad, y sobre todo en escenarios inciertos como el actual, el sector bancario es uno de los más afectados. Otros sectores, aunque en menor medida como el energético, sufren también ante posibles cambios regulatorios.

El Ibex35, al tener una composición irregular, con demasiada exposición al sector bancario, sufre en momentos como el actual.

Sin embargo, una vez vayamos concretando las perspectivas políticas en España e Italia, lo normal es que los diferenciales vuelva a la normalidad y , por ende, las bolsas recuperen los niveles previos a la volatilidad.

Francisco Sánchez- Matamoros, analista de XTB