Aena

Aena prohíbe desde el martes pasado a sus trabajadores dar de comer a los animales en los entornos aeroportuarios dentro de las modificaciones que se han realizado en su Normativa de Seguridad en Plataforma. El sindicato CSIF ha calificado esta medida de “maltrato animal” y de “caza de brujas” ya que los trabajadores que lo incumplan serán sancionados. Pero en medio de esta polémica, surgen otras dudas cómo qué pasará con estos animales o si corren peligro su vidas.

En 2013, Aena ya comunicó esta prohibición. La nueva medida “contempla la prohibición del suministro de alimento a animales, instalación de comederos o refugios, con el fin de controlar y gestionar de forma adecuada el acceso y presencia de animales en el interior del recinto aeroportuario”.

La polémica norma se extiende a toda la red de Aena ­—46 aeropuertos y 2 helipuertos—, pero uno de los más afectados es el de Madrid. Así, el sindicato calcula que el censo de animales abandonados en el aeropuerto madrileño anualmente es de unos 400.

¿De qué tipo de animales hablamos? La mayoría de ellos son animales salvajes, es decir, conejos, liebres, zorros, aves o incluso gatos. Pero el sindicato también denuncia que “muchos pasajeros han llegado a abandonar a sus mascotas en los aeropuertos por no pagar las tasas”. Casos de gatos y perros incluso dentro de su trasportín están a la oden del día.

Desde hace años, algunos trabajadores de los aeropuertos dan de comer a estos animales. Un hecho que es conocido por Aena. Por eso, el gestor ha lanzado una advertencia a estos. Los trabajadores que incumplan la nueva medida serán castigados a golpe de expedientes.

La primera será una falta leve; en caso de reincidir será una grave; y la acumulación de tres graves conllevará el despido. “Una caza de brujas”, según Elena Andrés Rubio, portavoz del sindicato CSIF, ya que “van a conseguir que entre empleados –incluso de otras compañías– denuncien a los voluntarios que alimentan a los animales”. Según fuentes consultadas por Merca2, Aena aún no ha expedientado a ningún trabajador.

¿Ponen en peligro la seguridad?

La principal razón de Aena para prohibir dar de comer a estos animales es la seguridad. Algo a lo que los sindicatos no se oponen. “Que los animales son un peligro y no deben estar en el recinto aeroportuario no es algo que nadie ponga en duda”, explican. Pero cuando esos animales están ya asentados, o llegan y no se controlan como se debería, “no se puede sacar una nueva Normativa de Seguridad de Plataforma (NSP) que impida alimentarles, porque eso está tipificado por ley como maltrato animal”, indica CSIF.

Desde PACMA también entienden los motivos alegados, “pero la solución no es prohibir, sino trasladarlos a otras zonas”, propone Laura Duarte, portavoz del partido animalista.

¿Realmente son peligrosos estos animales? En concreto, desde el sindicato recuerdan que estos no deambulan por las pistas de despegue y aterrizaje, “por lo que es difícil que un gato provoque un accidente aéreo”. Más bien están en zonas alejadas.

¿Qué se hace con estos animales?

Según Aena, para llevar a cabo la gestión de animales en el recinto aeroportuario cuenta en 33 aeropuertos con servicios de Gestión de Fauna a los que destina 3,5 millones de euros anuales. En el caso de animales abandonados o sin propietario, este servicio los entrega al Ayuntamiento de Madrid. Si se trata de fauna silvestre, los animales van a parar a los Centro de Recuperación de Animales de las Comunidades Autónomas, a los Agentes Forestales o al Seprona.

Sin embargo, la portavoz del colectivo sindical cree que Aena es cómplice de la muerte de muchos animales. A través de la empresa contratada, el sindicato denuncia la muerte de muchos animales. O bien cuando son enviados a las perreras o bien por la aplicación de determinados venenos o insecticidas. Lo que a su vez provoca la plaga de otros animales, como ratones.

“En la mayoría de perreras se sacrifica a los animales. En Madrid está prohibido, pero no siempre se lleva a la práctica”, denuncian desde Pacma.

Renfe

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Desde CSIF denuncian que la empresa prometió reuniones a finales de año que no se han producido. Junto a la Protectora Gestión Felina Aeroportuaria Madrid (GFAM), exigen a Aena soluciones éticas. De hecho, han lanzado una petición en Change.org para que la empresa dé marcha atrás. En esta misma línea, Pacma tiene previsto mediar entre las partes para tratar de llegar a un acuerdo y que no se penalice a los trabajadores.

Así, la lucha entre trabajadores y Aena parece no llegar a un acuerdo, pues muchos empleados seguirán alimentado a los animales mientras denuncian el maltrato de Aena a estos seres vivos. Sin embargo, el final que les espera a la mayoría de estos animales sigue siendo incierto, pues las perreras no parece la mejor solución.

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