sábado, 26 noviembre 2022 23:23

Los gestores de la constructora de Gurtel (Hispánica), condenados a pagar tres millones por quedarse con sus activos

Un juzgado de Madrid ha condenado a la constructora ASCH Infraestructuras al pago de 3,321 millones de euros a Assignia, cantidad fijada como el segundo plazo por la compra de los activos de la constructora, hoy en quiebra. Realmente se trata de un coletazo del Caso Gurtel, ya que esos activos son los que correspondían a una de las principales constructoras implicadas en la trama, hoy en concurso de acreedores, y los condenados son los antiguos gestores de esa sociedad. Este pago es el segundo plazo del monto total por la compra de la “unidad productiva” de Assignia, es decir, los activos en forma de cartera de obras que quedaban en la empresa.

GARCÍA POZUELO Y GURTEL

Este fallo judicial –realmente el procedimiento de ejecución no judicial 61/20, auto 586 de ocho de septiembre de este año– es el último jalón en una complicada trayectoria cuyo último giro es la compra de los activos productivos que quedan del antiguo emporio por parte de los ejecutivos de la veterana constructora. De llamarse Constructora Hispánica a ser Assignia hay un largo camino en el que intervinieron varios personajes y la UCO de la Guardia Civil. Alfonso García Pozuelo, uno de los implicados en la trama, acusado del pago de comisiones a políticos a cambio de obras, se vio obligado a vender en 2009, tras el revuelo policial, su histórica constructora al floreciente holding de la familia Monge, de raíces catalanas.

Hispánica no era un valor pequeño. En 2008 tenía un volumen de 444 millones, con 29 millones de Ebtda, y 1.700 empleados. El comprador fue Essentium, un holding que pronto iba a entrar en problemas, hasta llegar al concurso de acreedores casi por derribo. A la cabeza estaba Susana Monge, que también logró relevancia por ser la vicepresidenta económica del FC Barcelona bajo la presidencia de Josep Maria Bartomeu. Ellos ueron los que cambiaron el nombre de Constructora Hispánica, cargada de connotaciones negativas por las noticias de la prensa, por Assignia.

LOS JUGOSOS ACTIVOS DE HISPÁNICA

Pero la esencia de la compra de esta constructora era su jugoso paquete de obras, los llamados “activos”. Varios ejecutivos de Hispánica decidieron rehacer desde fuera el antiguo emporio constructor de García Pozuelo.

varios ejecutivos de Hispánica decidieron rehacer desde fuera el antiguo emporio constructor de García Pozuelo

Es así como nació ASCH Infraestructuras, sociedad radicada en Murcia, que tiene a Manuel López Carrión como administrador único. Uno de los objetivos de la empresa que nacía, por lo tanto, era hacerse con los “activos” de Assignia: sus unidades productivas. La familia Monge ya no controla Assignia, ya que el juez nombró un administrador concursal: Miguel Ángel Clemente Mármol.

Tras una compleja negociación, en mayo de 2018, se pactó establecer un pago fijo, estipulado en nueve millones de euros, que se pagarían en dos plazos, uno de 5.679.000 euros en el momento de la fiRma del contrato; otro, de 3.361.000 euros a pagar el 31 de diciembre de 2019. Complementariamente se establecían unos variables en función del resultado de los procesos de reclamación, del que se podrían deducir esos 3,361 millones que sí o sí, había que pagar. Pues bien, ese segundo plazo nunca se pagó.

Fue así como comenzó la reclamación judicial sobre la que ahora ha fallado el Juzgado de Primera Instancia número 72 de Madrid contra ASCH Infraestructuras. La magistrada Manuela Hernández es taxativa en su sentencia y condena a pagar esos 3,361 millones a ASCH, además de condenarla en costas.

DELFÍ GILBERT, EL MISTERIOSO MECENAS

En la sentencia se refleja que la responsable subsidiaria será DG Real Estate Holding, que fue la sociedad que garantizaba en pago en el contrato de compra-venta de los últimos activos de la veterana constructora de Gurtel. DG Real Estate es la principal accionista de ASCH Infraestructuras. Se trata de una sociedad con 2,83 millones de capital social y activos por valor de 10,86 millones de euros, cuyo administrador único es el economista Manuel López Carrión.

En la sentencia se refleja que la responsable subsidiaria será DG Real Estate Holding

Realmente, detrás de todo este conjunto de sociedades está DG Group, una vasta maraña de empresas con forma de holding. Con 12 grandes proyectos, entre otros uno denominado SiN Filtros, editor de un diario digital y cabeza de una productora de televisión, DG toma su nombre de su propietario y fundador, Delfí Gilbert.

Se trata de un misterioso empresario sobre el que apenas hay referencias, ni en internet ni en la hemeroteca. Gilbert, según explica su propio grupo, fundó el holding tras la venta de la multinacional Expal Corporation. Se trata de una compañía radicada en Youngstown (Ohio), Estados Unidos, dedicada a la fabricación de envases de aluminio.

El enlace en esta operación para entrar en el mundo de la construcción, creando ASCH Infraestructuras, habría sido su hermano, Juan Carlos Gilbert, antiguo ejecutivo de Ferrovial, del que tampoco hay rastros fácilmente visibles ni en internet ni en el Registro Mercantil.

Para Assignia y su administrador judicial no tirar a la basura el valor de la unidad productiva de la empresa es clave, ya que hay numerosos acreedores aún que quedaron entrampados en la caída a los infiernos del holding Essentium. Una de esas quiebras monumentales a las que parece que nunca se podrá dar carpetazo.


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