lunes, 23 mayo 2022 18:53

El refuerzo de Armando Martínez ante el relevo de Sánchez Galán (Iberdrola)

Hace cuatro años, el entorno de Iberdrola daba una reducida lista de nombres que podían suceder a Ignacio Sánchez Galán. Los que más sobresalían eran, principalmente, tres: José Sainz Armada, que era director de Finanzas y Recursos del grupo. El que era director general, Francisco Martínez Corcoles, y, por último, Pedro Azagra Blázquez, director de desarrollo y hombre fuerte de Avangrid, la filial del grupo en Estados Unidos. El salmantino instalado en su trono debía articular la transición de poder en cinco años. Ahora, con el 80% del tiempo ya consumido, de esa lista parece que todos ellos han dado un paso atrás, lo que deja vía libre a uno nuevo: Armando Martínez.

OTROS NOMBRES

A aquellos nombres les acompañaban otros directivos que habían sido importantes para el grupo. Fernando Bécker había sido un histórico de la firma, pero optó por un plácido retiro a través del plan de bajas incentivadas. El mismo destino que siguió el predecesor de Corcoles, José Luis San Pedro. Y, curiosamente, el sucesor del primero ha terminado siendo Martínez, que ahora está cómodamente instalado como número dos de Iberdrola y como número uno en todas las quinielas en la carrera para heredar el puesto de Galán.

Una posición que han reconocido los otros tres hombres fuertes de Iberdrola, hasta el punto de que han dado un evidente paso atrás. En primer lugar, en el organigrama ejecutivo del grupo, como, por ejemplo, ha ocurrido con el nombramiento de Martínez en detrimento de Corcoles. También en el caso de Sainz Armada al que relegaron durante la unificación de las áreas financieras del grupo dentro de la llamada Dirección de Finanzas, Control y Desarrollo Corporativo. Aunque en el caso de Azagra, en los últimos meses, sí ha ganado cierto poder.

AZAGRA, FUERA DE LA SUCESIÓN DE GALÁN

En concreto, Sánchez Galán colocó al el ejecutivo español al frente de Avangrid el pasado mes de marzo, en parte, gracias a que es un gran conocedor del mercado estadounidense. La decisión del presidente de colocar a Azagra como consejero delegado se encuadra en un proceso de reestructuración más amplio dentro de la filial. De hecho, antes del nombramiento también ordenó el recambio de cuatro de sus pesos pesados, como eran los directores de Finanzas, Renovables, Redes y RRHH. Además, se hizo de forma brusca, ya que su antecesor en el cargo, Dennis Arriola, apenas llevaba un año y medio.

Azagra tiene el difícil objetivo de ejecutar la compra de PNM Resources,

Azagra tiene el difícil objetivo de ejecutar la compra de PNM Resources, tanto a nivel legal como operativo. En el primero de los casos, la misma se encuentra paralizada, tras el veto del regulador del estado de Nuevo México por el caso Villarejo. En el segundo caso, una vez que se consiga luz verde de las autoridades se convertirá en todo un reto para el grupo. Al fin y al cabo, se trata de una adquisición valorada en 8.000 millones de dólares, lo que supone una integración compleja.

VISIÓN DE GALÁN

A pesar de todo, Galán ve en el ejecutivo español su mejor opción: «Confío plenamente en que bajo su liderazgo continuaremos en la senda del desempeño basado en ESG+F y enfocados en ser la empresa líder en energía sostenible en Estados Unidos», dijo, poniendo en valor que a lo largo de los años, el directivo «ha construido relaciones sólidas en Estados Unidos con los actores clave en el sector». Pero esa misión, que se extenderá más allá de 2023, cuando expira el mandato de Sánchez Galán, le coloca con pocas posibilidades de ser su sucesor.

EL JUEGO DE LAS ACCIONES PUEDE SER MUY REVELADOR

De hecho, el ejecutivo parece consciente de la situación hasta el punto de que en lo que va de 2022 solo se ha preocupado de vender las acciones de Iberdrola que ha recibido. En concreto, en apenas cinco meses ya ha colocado en el mercado hasta 62.000 títulos de la eléctrica, lo que supone más de un 87% de las que ha obtenido en el mismo tiempo, según los registro de la CNMV. En concreto, Azagra recibió 66.668 acciones de la compañía vasca como pago del bono estratégico del periodo que abarca entre 2017 y 2019, además, de otras 5.865 de la liquidación de su salario variable correspondiente a 2021.

Aunque si Azagra se ha puesto a vender títulos de forma acelerada, ante la posibilidad perdida de convertirse en el mandamás de Iberdrola, Sainz Armada y Corcoles han ido todavía más allá. El primero de ellos ha colocado en el mercado 100.000 de las casi 108.000 acciones que ha recibido en los últimos meses. Unas ventas que a los precios ejecutados le han reportado más de un millón de euros. Por su parte, Corcoles (en plan retirada ya) ha llegado a vender más de 245.000 títulos, valorados en 2,5 millones de euros, mientras que solo ha recibido unas 100.000 en lo que va de 2022.

La decisión de vender tantos títulos de los tres grandes ejecutivos refuerza la posición de Martínez

La decisión de vender tantos títulos de los tres grandes ejecutivos que partían como favoritos para sustituir a Sánchez Galán, sin duda refuerza la posición de Martínez como futuro hombre fuerte de Iberdrola. De hecho, en los primeros días del 2022 la compañía remitía una carta a sus empleados para notificarles que el directivo asumiría las áreas de Recursos Humanos, Seguridad Corporativa, Sistemas y Servicios Generales. Las nuevas funciones, junto a las de Finanzas, Control y Desarrollo Corporativo —que se están unificando— le convertirán en lo más parecido a un consejero delegado que ha tenido Iberdrola en las últimas décadas.

Pero ese será solo el primer paso. Una vez unificado bajo el mandato de Martínez, Galán deberá dar el paso atrás que los grandes accionistas de Iberdrola le llevan pidiendo desde hace tiempo. Una renuncia que puede acelerarse a medida que avanzan las investigaciones del caso Villarejo o a raíz de las polémicas que está teniendo últimamente el salmantino. La última, la de llamar “tontos” a millones de españoles. Aunque directivos, accionistas y autoridades esperan que el todavía presidente de Iberdrola sea capaz de orquestar mejor la sucesión de lo que pide perdón.


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